Las investigaciones han demostrado que cualquier paciente que tiene diabetes puede tener posteriormente una úlcera en el pie, y que si no es temprana y adecuadamente tratada puede terminar en una amputación. El CO2 influye de manera positiva, puede acelerar y mejorar el cierre de las ulceras y heridas infectadas en los pacientes diabéticos debido a sus efectos cicatrizantes y a que controla la infección de manera satisfactoria.

La úlcera del pie diabético es una llaga o herida abierta que en general se produce en la planta del pie en aproximadamente el 15 por ciento de los pacientes con diabetes. Un seis por ciento de los diabéticos que presentan una úlcera en el pie, deben ser hospitalizados debido a una infección u otra complicación relacionada con la úlcera.

Las úlceras se forman debido a una combinación de factores, como la falta de sensibilidad en el pie, la mala circulación, deformaciones en el pie, irritación (a causa de fricción o presión) y traumatismos, así como también el tiempo que lleva padeciendo diabetes. Los pacientes que hace muchos años tienen diabetes pueden sufrir una neuropatía, la disminución o pérdida total de la sensibilidad en los pies como consecuencia de un daño nervioso provocado por la hiperglucemia (altas concentraciones de glucosa sanguínea) a lo largo de los años. El daño nervioso a menudo se produce sin dolor y de esa manera el problema puede pasar desapercibido.

Una enfermedad vascular puede complicar una úlcera en el pie, al disminuir la capacidad de cicatrización del organismo y aumentar el riesgo de infección. La hiperglucemia puede disminuir la capacidad del organismo para defenderse de una posible infección e incluso retrasar la cicatrización.

El principal objetivo del tratamiento de las úlceras en el pie es lograr la cicatrización tan pronto como sea posible. Cuanto más rápida sea la cicatrización, menor será la probabilidad de infección. Por tanto ya que conocemos que la infección puede complicar cualquier úlcera diabética comprometiendo la viabilidad de la extremidad, debemos conseguir la cicatrización en el menor tiempo posible controlando la proliferación bacteriana.

El CO2 actúa de esta manera inhibiendo la acción de los microorganismos,  mediante mecanismos de defensa, estimulando  el crecimiento de colonias de macrófagos y a través de su efecto bacteriostático, también es importante su efecto estimulador de la microcirculación, ya que casi siempre la ulcera diabética  está asociada con una menor irrigación del área dañada, asociado al menor aporte de oxigeno (isquemia).

Entonces, es importante la protección contra el daño que se asocia a la pérdida de sensibilidad causada por lesión de los nervios periféricos, el  tratamiento de la infección, la mejoría de la circulación evitando el uso de calzado o prendas ajustadas y el control médico de la diabetes, es decir, comprobar que los niveles de glucosa se encuentran dentro de los límites permitidos.

Hoy vamos conociendo cada vez más los factores que llevan al diabético a la  perdida de la extremidad. Es sin duda, la prevención la pieza clave que hay que potenciar, pero si esta falla, solo un abordaje multidisciplinario, científico y fundamentado conseguirá evitar la amputación y la lamentable pérdida de la calidad de vida de nuestro paciente. Presentamos a la carboxiterapia como una alternativa adyuvante para su tratamiento.

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Investigadora y médico endocrinóloga es ponente en congresos y seminarios donde difunde los últimos descubrimientos y técnicas de aplicación del CO2.

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