En el siglo XXI, la ciencia ha revolucionado en todos los campos; la medicina no ha sido ajeno a ello, los avances científicos sobre el uso del dióxido de carbono se han producido a un ritmo cada vez mayor, ya que se ha demostrado que puede mejorar la circulación en los pacientes con úlceras crónicas en insuficiencia venosa.

La prevalencia de las enfermedades venosas esta en constante aumento, ya que están directamente relacionadas con la mayor tasa de vida y el creciente sedentarismo. Las ulceras se presentan en el 1-1.5% de los pacientes con insuficiencia venosa crónica. Afectan principalmente al sexo femenino en la edad media de la vida Esta patología afecta u importante sector de la sociedad, influyendo  negativamente en el terreno laboral, sobre todo por las complicaciones dejadas a su evolución natural, se dice que la insuficiencia venosa al principio se tolera, posteriormente se sufre y finalmente incapacita.

La insuficiencia venosa crónica es una enfermedad multifactorial y  progresiva con la influencia de varios factores genéticos y ambientales causa es la incompetencia de las válvulas venosas de tipo funcional (determinado por la distrofia elástico-conjuntiva hereditaria) o anatómico (dañó consecutivo aun proceso de flebotrombosis).Se origina entonces el reflujo sanguíneo el cual provoca hipertensión venosa. Esta hipertensión provoca salida de plasma dando lugar a la aparición de edema, induración, fibrosis, perdida de pelos, pigmentación, y finalmente úlceras. El proceso es lento y progresivo.

Estos factores influyen en que ante un mínimo traumatismo se produzca una herida sin tendencia al cierre, dando origen a la úlcera.

Numerosos estudios clínicos y experimentales demostraron que el dióxido de carbono aumenta la difusión y el transporte de oxigeno de los capilares y aumenta la presión del mismo en el tejido mal irrigado, estimulando así la cicatrización (aumenta la formación de vasos, la actividad fibroblástica y la síntesis de colágeno), y también mejoran las defensas del huésped contra la infección. Por lo tanto el co2 cumple un papel importante en mejorar la microcirculación y la cicatrización, ya que su suministro en úlceras crónicas puede acelerar el cierre y prevenir complicaciones.

Entonces, el dióxido de carbono es un buen recurso terapéutico para el tratamiento de las úlceras crónicas, pero hay que recordar que ulcera cerrada no es sinónimo de pierna curada, siempre complementar con el tratamiento flebotológico para evitar recidivas. La úlcera es parte de un todo, ya que pueden darse buenas condiciones locales para su cierre pero es fundamental el entorno del enfermo, como es el control de los factores que la predisponen como: la obesidad y el sedentarismo.

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Investigadora y médico endocrinóloga es ponente en congresos y seminarios donde difunde los últimos descubrimientos y técnicas de aplicación del CO2.

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